Movimiento Libre
En este artículo queremos hablar
sobre el Movimiento Libre.
Para tener una opinión calificada hablamos con la Licenciada en Psicomotricidad y Educación Física Gabriela Etchart, quien además está especializada en Movimiento Libre y Cuidado Cotidianos.
Gabriela, es un placer para nosotros recibirte en este espacio dedicado
a la “Crianza Real”.
Para comenzar, sabemos que además de tu formación profesional, sos
mamá, nos gustaría que nos digas que es el movimiento libre, y si es posible
combinar la teoría y la práctica.
¿Cuáles son sus fundamentos?
Esta
mirada fue llevada a cabo por Emmi Pikler, médica pediatra húngara (1902-1984),
quien impartió una pedagogía basada en la atención individual de los cuidados y
en la autonomía de los bebés, estudió sobre el desarrollo postural autónomo,
considerando al bebé desde su nacimiento como un ser con gran potencial. En el
año 1946 se le encarga la dirección de uno de los tantos orfanatos existentes
en ese entonces, llamado este Casa-Cuna en Budapest.
Para
ella lo principal era proveer un ambiente seguro, un vínculo de confianza con
el adulto, para que de este modo el bebé pueda desarrollarse plenamente en su
actividad autónoma, es decir, brindarle la posibilidad de que vaya conquistando
las diferentes posturas (de acostado boca arriba hacia boca abajo, arrastre,
gateo, entre otras) sin la ayuda del adulto.
¿Qué beneficios tiene para el desarrollo?
Uno de los beneficios del movimiento libre es la autonomía que le
brinda al bebé, de hecho un bebé de pocos meses, será capaz de trasladarse
hacia el lugar u objeto que desee por sus propios medios, el estar en contacto
con el suelo y practicar en él infinitos cambios posturales, hace que éste vaya
adquiriendo conocimiento real de su esquema e imagen corporal.
El bebé adquiere mucha seguridad en sí mismo, confía tanto en lo que es
capaz de hacer como en su referente que lo acompaña. La información que obtiene
del entorno a través de su movimiento es muy rica para su neurodesarrollo.
Asimismo, son bebés prudentes al momento de realizar una destreza,
saben muy bien caer ante sucesos inesperados por lo que se golpean menos y se
irritan menos. Por último es bueno aclarar que el bebé que ha tenido la
oportunidad de moverse en libertad desde sus comienzos, una vez que decide
caminar, esta adquisición también la logra sin la ayuda del adulto, no veremos
a estos bebés siendo sujetados de las manos del adulto para que “aprenda” a
caminar, sino que será parte de su propio desarrollo y autonomía.
¿Cuál es el rol del adulto? ¿Qué implica la no intervención?
El adulto es el que le brinda seguridad y confianza al bebé, para que
éste pueda desplegar todo su potencial cuando está en el suelo, es decir su
mamá, papá o referente significativo le brinda contención y acompaña estando disponible
por si lo necesita, pero no interviene con su cuerpo ni la voz, tampoco lo
acomoda ni modifica sus posturas, está ahí para cuando su bebé lo necesita. Si
el bebé se muestra incómodo y nos reclama el adulto lo toma en brazos para
consolarlo.
¿Desde qué momento se recomienda practicar el Movimiento Libre?
Si bien no hay un mes en concreto para empezar a dejar al bebé sobre la
alfombra, las autoras Éva Kálló y Gyorgyi Balog expresan que el bebé está
preparado para comenzar a manipular un objeto cuando se muestra atento a lo que
sucede en el entorno, sigue con la mirada los objetos que uno mueve a su
alrededor, escucha un ruido e inclina la cabeza hacia la fuente de sonido; y
otro punto clave es cuando notamos que el bebé comienza a mirar sus manos, se
las lleva a la boca, las chupas y juega con ellas, esto sucede aproximadamente
entre los 2 o 3 meses, pero dependerá mucho de cada bebé, por lo que es muy
importante la observación del adulto que lo acompaña.
¿Cómo debemos preparar un ambiente seguro?
Al comienzo es conveniente que el espacio donde permanecerá el bebé
este contenido (con algún sillón, pared, mueble, almohadón, etc) de este modo
le estaremos brindando seguridad, ya que si el espacio es muy amplio, o lo
colocamos por ejemplo en el medio del salón, al mirar y observar tal
profundidad, puede esto generar angustia al bebé (recordá que el bebé pasa de
estar la mayor parte del tiempo en brazos al suelo a una superficie firme y
nueva ya esto son grandes cambios para él) a medida que éste va conociendo el
espacio y se va moviendo cada vez más, será momento para ir despejando el
lugar.
También es importante la selección que hagamos de la superficie donde
lo dejaremos, la misma tiene que ser firme, que no se deforme bajo el peso del
bebé, tampoco que se arrugue cuando se mueve, el color tenue en lo posible y
sin dibujos, la alfombra de goma eva, es una buena opción.
¿Qué consejos nos podes dar para comenzar a aplicarlo en casa?
Es muy importante contar con un espacio seguro, es decir, cuando el
bebé ya recorre toda la casa, tenemos que chequear que no haya objetos o
mobiliario peligroso para el bebé, así éste puede recorrer la casa sin tantos
“no” como siempre digo, dejemos los “no” para situaciones realmente
importantes.
Entonces, con un espacio seguro, un adulto disponible, ropa cómoda y
objetos pertinentes a la etapa de desarrollo, ya estamos listos para
comenzar!!!!